viernes, 24 de julio de 2009

17:56

Entre edificios falseados y smog recirculado estoy.
Entre ventas ambulantes deambulo yo.
Libélulas se alimentan de mi estómago. Un ciempiés gigante muerde mi dedo gordo.

El compromiso adquirido suena a campanas, sabe a karate y baila can can.

La gota de lluvia juega a bailar sobre la ventanilla sucia.
Ahí voy yo.
Me invitaste. Te incité.

El camino mil veces recorrido esta vez tiene otro color.
Como sepia con sangre.

Lo que digo, lo que hago, lo que anhelo y vuelta atrás.
La esperanza dolida me vuelve a gritar.

Me escupe.

Tu morada huele a leña quemando, a ciprés y a cicatrización.
Mis pies sobre la loza fría.
La lluvia golpea el tejado y ensordece los temores.

El orgasmo sin verse a los ojos sabe a sal y a culpa.
La ropa dispersa está fría al tacto.

Como frío estás vos.

-Uno sí se tropieza mil veces con la misma piedra.-

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