Este domingo amaneció con una noticia que devolvió los recuerdos a
O sea, con justa razón el Congreso, los militares y otros grupos opositores al gobierno se dieron a la noble tarea de defender la constitucionalidad del país deteniendo forzosamente no solo la consulta popular que se realizaría para vislumbrar la aceptación de una Constituyente, sino también al presidente que bajo la influencia satánica de los rojos, comunistas come-niños, malos, feos y además enemigos del paternal calorcillo de Washington (que asegura que esta vez no ha tenido nada que ver), pretendía hacer reformas y de paso consultarlo con la plebe... Y al parecer a CNN le pareció que algo de razón tenían porque durante la tarde se tornaron más prudentes, el encabezado de la noticia había cambiado a ‘Transición forzosa en Honduras’.
La verdad es que los eufemismos a parte de sonar más lindos son prácticos, quitan la incomodidad de tener que enfrentar situaciones tan desagradables como el tercermundismo, la corrupción, la inoperancia de los gobiernos, los asesinatos y violaciones que cometen en las guerras y en la vida cotidiana, la prostitución, la pobreza generalizada, los golpes militares y una larga lista de temas poco agradables para comentar mientras se toma el desayuno. De pronto ahora cuando los milicos toman el poder de un país haciendo uso expreso de la violencia o de su potencial para emplearla y las personas que controlan a estos soldaditos de juguete imponen un nuevo presidente no electo por la ciudadanía, lo que sucede es una mera transición… Pero claro, afirman tener una carta de renuncia del presidente, y nada importa que Zelaya haya negado su autenticidad, total pareciera que ya todo estaba perfectamente dispuesto ¿la historia se devuelve o será que me engaña la vista?
Y ojo que no estoy defendiendo estos fantoches que manejan la política formal (ni a Zelaya ni a sus opositor@s ni a nadie alrededor del mundo) ni mucho menos a estos teatritos de seudo-democracia representativa que no sirven para un carajo mas que para perpetuar las relaciones de desigualdad y enajenar a las personas para reproducir el mismo sistema que les está asfixiando. Lo que me indigna es que se siga haciendo uso de ejércitos para implantar por la fuerza a todo un pueblo los intereses de un grupito derechoso dominante que no está dispuesto a perder su poder, que todavía ve sangre que chuparle a este país tan anémico por la ambición de clases que se enriquecen a pesar de la miseria y los problemas sociales que azotan a las mayorías. El cinismo de estos grupos es tan grande que se escudan tras el tradicional discursito, que aunque muy desgastado todavía es efectivo, de la paz y la democracia, y que a vista y paciencia de todo el mundo la ley del más fuerte siga marcando la política centroamericana, que después de tantas heridas la historia no haya servido para nada en este istmo maltratado, ni siquiera para aprender…
Y bueno, si de pronto la democracia es la imposición de militares y grupos opositores al gobierno, el golpe de estado es una transición de gobierno y la extradición de Zelaya a Costa Rica es su renuncia, podríamos empezar a enseñar en las escuelas que